Me doy cuenta que los conflictos que situamos fuera de nosotros son un reflejo de un conflicto parecido entre por lo menos, dos partes nuestras.
Por ejemplo, trabajando el sueño de X en una sesión de terapia individual, salían cuatro personajes clave que pedí a X que situara como creyera conveniente en la sala usando cojines en representación de aquellos personajes. Una vez los hubo situado le dije que se pusiera encima de cada cojín reviviendo emociones, sensaciones, frases que decía el personaje en el sueño ampliando a lo que le surgiera a X en ese momento. Todo esto en tiempo presente y en primera persona, como si estuviera sucediendo en el momento de la sesión.
Esta es una forma habitual de trabajar los sueños en terapia gestalt: revivirlos usando el tiempo presente y la primera persona del singular.
La temática del sueño giraba entorno a una relación amorosa incómoda para el soñante. Los personajes eran dos hombres y dos mujeres. Cada uno con intereses distintos. El que sentía controlar la situación haciendo la vista gorda a asuntos incómodos para él; el personaje moralista que intelectualiza la situación; el apasionado loco que sólo mira por su placer del momento y el personaje más vulnerable y rechazado que no se sentía visto ni escuchado en sus demandas de amor…….
Esta situación del sueño es reflejo de una escena vivida por X en su vida cotidiana y cuando le hice colocarse ahora encima de cada cojín reviviendo de nuevo a cada personaje pero en esos momentos no como si fueran otras personas sino como si fueran partes de sí mismo, se dio cuenta que efectivamente, todos esos personajes estaban dentro de él, que eran distintas partes suyas en conflicto y que había proyectado fuera de sí y se dio cuenta que todas esas partes necesitaban su atención y especialmente la del personaje vulnerable y poco visto, que era la parte por la que él más molestia sentía…….
De esta manera existe la posibilidad de reapropiarse de partes de uno que estando en conflicto dentro las hemos proyectado fuera. En un sentido es como si buscáramos escenarios fuera de nosotros que nos sirven para despertar a lo que hay dentro.
De luisjo, un pintor de Bilbao.
Gracias por tu comentario.
Hola
Muy interesante tu texto. Me reconozco en él.
¿ De quien es el dibujo o cuadro que lo ilustra?
Es muy bonito.